jueves, 27 de febrero de 2014

Juguetes didácticos


El juego es la actividad por excelencia de los niños. Aparte de su función recreativa, cumple un rol vital en su formación y estimulación. Los juguetes didácticos para niños potencian aún más su desarrollo intelectual, psicológico, motriz y favorece su integración social.
Si bien todas las culturas reconocen la importancia del juego en el desarrollo infantil, la teoría de los juguetes didácticos cobró fuerza a finales del siglo XX. Fue Karl Groos quien definió al juego como un ejercicio preparatorio para que de forma instintiva el niño adquiera comportamientos adaptados para resolver situaciones en su vida adulta.
La principal diferencia radica en que un juguete es cualquier elemento que el niño usa para jugar, mientras que los juguetes didácticos se enfocan particularmente en enseñarles mientras juegan.
Los juguetes didácticos deben cumplir con una serie de particularidades:
  • Debe corresponder con la edad y el nivel evolutivo del niño o niña, así como con su personalidad. 
  • Contribuir al desarrollo de su cuerpo y sus sentidos, además de fomentar su habilidad manual y mental. 
  • Ayudar a desarrollar diferentes esquemas de socialización y trabajo.
Las principales características de los juguetes didácticos son:
  • Participar, interactuar con el juguete, imaginar nuevos usos y ser creativo. 
  • Descubrir nuevos colores, sonidos e interesarse por el mundo que lo rodea. 
  • Sentirse estimulado a recrear ambientes y situaciones. 
  • A través de la imitación; relacionarse con su entorno, manifestar su afecto y exteriorizar sus instintos. 
Como ya se señaló a la hora de elegir juguetes didácticos se debe tener en cuenta su edad, sino se corre el riesgo que no cumpla con su función pedagógica.

Algunos consejos a tener en cuenta cuando se compran juguetes didácticos:
  • Hasta los los juguetes deben ayudarles a descubrir su cuerpo, así como a distinguir colores, formas y texturas (sonajeros, móviles, muñecos de goma).seis meses
  • A partir de los siete meses el bebé ya comienza a distinguir voces y a explorar los objetos. Una buena idea son los muñecos de trapo, los puede manipular a su antojo sin temor a lastimarse. 
  • A partir de los trece meses ya saben andar y reconocen las propiedades de los objetos. Le resultarán muy entretenidos los juguetes didácticos como cubos para armar y apilar. 
  • Desde los 19 meses hasta los dos años el niño aprenderá a hablar y a descubrir su entorno. Resultan muy estimulantes los cochecitos, las pinturas y los instrumentos musicales. 
  • Entre los dos y tres años el niño siente curiosidad por los nombres e imita las escenas del entorno familiar. Las niñas querrán jugar a las mamás con sus muñecas y los niños imitar alguna tarea que realice su padre. 
  • A partir de los tres años el niño ya comienza a interactuar con sus amigos, aprende letras de canciones infantiles. Resultan ideales los cuentos infantiles, las pizarras y las marionetas como juguetes didácticos.

jueves, 20 de febrero de 2014

La importancia de los juguetes educativos

 
Por Rosa Francia EsqueaEs muy importante  que los padres piensen en la utilidad de los juguetes educativos  para los niños porque,  a la vez que entretienen, los ayudan al desarrollo de  sus destrezas psicomotoras  y  a que sean más creativos.
Hay diversos juguetes que corresponden a esa categoría  con los cuales aprenden, de manera divertida, ciencias, matemáticas, lenguaje, geografía y otras disciplinas. Y algo muy importante: los conocimientos adquiridos de esa manera no se olvidan.
Otro aspecto muy interesante es que no solamente los infantes  disfrutan, sino que pueden integrar a los  padres, compañeros de escuela, amiguitos y hasta otras personas adultas en esas actividades lúdicas.
Los juguetes educativos vienen en diversidad de formas, dimensiones y colores. Igualmente varían en cuanto a su complejidad, de acuerdo  a la edad del niño.
Pero seleccionar un juguete de esta naturaleza conlleva tiempo, porque no todos responden al gusto y al interés del niño;  igualmente, hay que tener claro cuál es el  área que se pretende desarrollar  o la habilidad que se quiere reforzar, teniendo en cuenta que  cada persona es diferente y que los métodos de aprendizaje no  funcionan de igual manera en todos.
Por ejemplo, habrá niños que quizá necesiten que  se les fomente la imaginación, mientras  otros pueden requerir  un juguete que les ayude a superar algunas debilidades, bien sea en lo personal  o con alguna asignatura. Otra alternativa que disfrutarán los pequeños es algo que responda a  sus intereses particulares.
También se debe tomar en cuenta   el hecho de que al niño o la niña del vecino o de los amigos le haya dado resultado un juguete en especial no quiere eso decir que ocurrirá lo mismo con el nuestro, porque, como expresamos, cada uno es diferente.
Durante  los primeros años de edad, cuando el niño todavía es preescolar, se recomienda comprarle juegos  que estimulan los sentidos, sobre todo la vista y el tacto,  y la imaginación.
En esa etapa la mente de los niños está fresca y asimila rápida y fácilmente  los conceptos. Para ellos hay  muchos juguetes  de  armar figuras, como casas, que vienen  en  diferentes formas, tamaños y colores.  También están los juegos de arcilla,   números, letras y juegos magnéticos.
Hay libros que tienen dibujos y cubiertas especiales para que desde temprana edad el niño se relacione con la lectura. Algunos de ellos traen discos con canciones  y la  narración de los cuentos.
Hay juguetes electrónicos, provistos de botones para hacerlos funcionar, que ayudan al pequeño a desarrollar habilidades motoras y de coordinación. Pero hay que hacer una cuidadosa selección de acuerdo a la edad cronológica y mental del niño. No es bueno adquirir un juguete para guardarlo porque todavía el niño no está en capacidad de manipularlo.
Para los más grandecitos, son ideales los juguetes interactivos, es decir, que deben jugarlos a manipularlos con otros. Eso les  ayuda con el aprendizaje y las relaciones sociales.
En ese rango están los rompecabezas, los juegos de ordenadores, los equipos de ciencias: física, química, biología y matemática, microscopios y  telescopios, que los ayudan a entender y a explorar el maravilloso mundo de los microorganismos y del espacio.
Para asegurarnos del éxito en la adquisición de un juguete de éstos  los expertos recomiendan llevar al niño a la tienda y mostrárselo para ver la reacción y el interés que despierta  y adquirirlo ya convencido de que le gusta, de que va a jugar con él y su compra no será una inversión en vano, porque por lo regular éstas son mercancías costosas.
También aconsejan leer las instrucciones del fabricante y buscar orientaciones con educadores y psicólogos para una un mayor acierto.

¿Cómo se  clasifican?
Los juguetes educativos se clasifican en tres grandes grupos: los técnicos, con los cuales el niño a la vez que juega,  arma y desarma, ejercita su habilidad manual e intelectual.
El juguete creativo es el que   refuerza y desarrolla su gusto por el arte; en ese tenor están los set de pintura, caballetes, acuarelas,  lápices de colores, pinceles, tijeras, figuras para armar, arcilla, masilla,  mosaicos y  juegos desmontables.
Por último están los juegos de mesa, como el  monopolio, el dominó, damas, parchés,  y otros en los cuales se pone a prueba la destreza mental  o  capacidad de razonamiento, la habilidad y otras cualidades.
Estos juegos también ayudan a inculcar en los niños y jóvenes el sentido de riesgo y la responsabilidad en el cumplimiento de las normas del juego.

viernes, 14 de febrero de 2014

Que es el objeto transicional?

Es habitual que los bebés sientan especial cariño por un objeto en particular al que se encuentran muy aferrados. Es el llamado objeto transicional, también conocido como objeto de consuelo u objeto de apego.
Puede ser un muñeco, un peluche, un osito, una mantita, un camisón, una almohadita, una sábana, un cojín, un chupete, etc. Generalmente, es un objeto de textura suave, lo que nos recuerda la teoría de la madre suave, que habla de la necesidad innata de las crías de apegarse a un objeto suave para sentirse protegidos.
El objeto transicional se vuelve tan importante en la vida del pequeño que le acompaña durante la mayor parte del día, lo busca cuando necesita consuelo y se vuelve imprescindible a la hora de dormir. Es algo que le brinda seguridad. Representa el apego que el bebé siente con sus padres y le ayuda a controlar la ansiedad de la separación, etapa en la que el bebé comienza a experimentar que es un ser independiente a su madre.
El término de objeto transicional ha sido creado por el psicoanalista Donald Winnicott para definir “la primera posesión no-yo”, aquellos objetos que aparecen en una zona intermedia entre lo subjetivo y lo que se percibe de forma objetiva. No forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior.
Veamos algunas características del objeto transicional:
  • El niño lo elije arbitrariamente. Por más que se intente imponer un objeto determinado, es sólo el pequeño quien decide cuál es su objeto especial. No importa que sea el más bonito o el más llamativo. Por algo inexplicable es el preferido.
  • Tiene un olor especial. Debido a su manipulación (el bebé lo muerde, babea, arrastra, lo abraza, duerme con él) ese objeto tiene un olor particular muy especial para el bebé. Se recomienda no lavarlo para no borrar esa huella. De hacerlo, porque las condiciones sean lamentables, recomiendo hacerlo discretamente. Por experiencia propia no aconsejo que el niño vea a su peluche preferido dentro de la lavadora; para ellos es como si lo estuviésemos torturando o algo por el estilo.
  • Tiene que ser ese y no otro. El objeto transicional no debe cambiar a no ser que sea el bebé quien decida destituirlo como objeto especial y pasarle los poderes a otro. Aunque le compremos un muñeco exactamente igual, querrá ese que ha elegido. Mi hija pequeña tiene adoración por un bebé en especial, aunque tiene tres (todos con el cuerpo de tela, los de cuerpo duro no le gustan) tiene predilección por el primero que ya está semidestrozado y muy sucio. Aunque le han regalado otros, los nuevos han pasado a ser juguetes, pero el original es su “bebé especial”.
  • Es un compañero fiel. El niño no se separa de él. Lo lleva a todos lados, a la guardería, de paseo, a la cama, en el coche. Permanece siempre a la vista y al alcance del niño. No puede faltar y si se pierde, es motivo de profunda tristeza.
No todos los niños adoptan un objeto transicional en su infancia. El proceso emocional es diferente en cada niño, por eso algunos necesitan aferrarse a un objeto mientras que otros no. Para algunos, el objeto transicional es la propia madre, para otros puede ser la madre y el objeto.
Hay niños que en lugar de objetos especiales adoptan conductas especiales. A parte de los objetos, también se habla de “fenómenos transicionales”, conductas muy habituales en los niños pequeños como chuparse el pulgar, acariciarse el pelo, repetir una melodía para dormirse, pedir la mano, o como mis hijas, meter mano en la teta de mamá.
Estas conductas transicionales pueden comenzar a partir de los 4-6 meses y durar hasta los 3-4 años cuando el niño ha adquirido mayor control de los miedos de abandono, comienza a ser más independiente e inicia su vida social. Puede que use su objeto de apego de forma continuada o que recurra a él cuando atraviese por una etapa de ansiedad como el nacimiento de un hermanito, una mudanza o la separación de los padres.
En cualquier caso, que el niño adopte un objeto transicional es absolutamente normal, signo de un correcto desarrollo psíquico y no se debe interferir ante él.

jueves, 6 de febrero de 2014

Muñecos: la importancia del juego en la infancia El juego es una actividad, además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño. El juego espontáneo y libre favorece la creatividad del niño y fomenta su maduración. Los niños tienen pocas ocasiones para jugar libremente. A veces, consideramos que "jugar por jugar" es una perdida de tiempo y que sería más rentable aprovechar todas las ocasiones para aprender algo útil. No obstante, por medio del juego, los niños empiezan a comprender cómo funcionan las cosas, lo que puede o no hacerse con ellas, descubren que existen reglas de causalidad, de probabilidad y de conducta que deben aceptarse si quieren que los demás jueguen con ellos. Los juegos de los niños deberían considerarse como sus actos más serios, decía Montaigne. El juego espontáneo está lleno de significado porque surge con motivo de procesos internos que aunque nosotros no entendamos debemos respetar. Si se desea conocer a los niños -su mundo consciente e inconsciente- es necesario comprender sus juegos; observando éstos descubrimos sus adquisiciones evolutivas, sus inquietudes, sus miedos, aquellas necesidades y deseos que no pueden expresar con palabras y que encuentran salida a través del juego. Juego y realidad: valor del juego simbólico (juego de ficción) Los tipos de juegos de los niños muestran su evolución: - En la etapa de adquisición de las capacidades sensorio-motrices, se recomiendan juegos funcionales, juegos de acción, de sensaciones y movimientos. - En las primeras etapas del pensamiento del niño, en el que empieza a pensar en realizar operaciones concretas, son recomendables los juegos de ficción, simbólicos o de representación. La importancia del juego en la infancia - En la etapa del pensamiento formal y la concentración, los mejores son juegos reglados y estructurados, de deporte, competición. Además, el juego simbólico o de ficciónes el más apreciado; obligado a adaptarse a un mundo social adulto y a una realidad física que aún no comprende, el niño necesita inventarse su propio mundo a partir de aquello que vive, pero traduciéndolo a un lenguaje simbólico, personal, con el que adaptar ese mundo externo a sus necesidades. Por medio del juego de ficción el niño asimila poco a poco ese mundo externo, lo elabora y se adapta a él en un proceso continuo de maduración. Juego y desarrollo intelectual Los niños empiezan a usar símbolos desde el segundo año de vida (por ejemplo, al señalar un perro diciendo "guau" o al hacer como si bebiera de una taza), repitiendo actuaciones que han visto en adultos, representando sucesos que han vivido o imitando el funcionamiento de determinados objetos. En ese imitar del niño se produce la asimilación de las situaciones y relaciones que observa en el mundo que le rodea. Parte de modelos concretos para, más adelante, llegar a la concentración. La función simbólica es una meta para la representación común al juego y a otras actividades humanas como el lenguaje. Cuando falla la adquisición y utilización de la función simbólica (afasia, autismo, deficiencia mental...) se advierte la importancia de la misma en la maduración personal y la necesidad de potenciar en la infancia la práctica del juego espontáneo para que puedan lograrse los niveles adecuados en cada etapa evolutiva. Juego y personalidad A veces, determinadas dificultades, que quizá parecen insuperables para el niño, pueden hacerse frente por medio de los juegos, siempre que se aborden a su modo y planteando de uno en uno los aspectos del problema. La importancia del juego Los celos por el nacimiento de un nuevo hermano, por ejemplo, es un tipo común de conflicto, que suele aparecer enmascarado en los juegos como reacción a procesos internos que el mismo niño desconoce, pero que le ayudarán a aceptar esa realidad, al representarse el problema de una forma nueva y grata para él, como cuando trata a su muñeco del mismo modo que él quiere ser tratado o cuando reacciona en su juego como querría haberlo hecho en la realidad. En el juego se da una adaptación entre lo imaginable (todo es posible) y lo permitido (reglas de conducta), en la que el niño tiene tiempo de aprender lo que es factible y correcto mientras permite una salida airosa a sus impulsos. El juego es una actividad imprescindible - El juego es necesario para el desarrollo intelectual, emocional y social. - Permite tres funciones básicas de la maduración psíquica: la asimilación, comprensión y adaptación de la realidad externa. - Exige ofrecer al niño el tiempo y los medios favorables para que lo pueda realizar a su modo. - Favorece las adquisiciones sociales tempranas, las habilidades de comunicación social. Es una preparación para la vida adulta. - Como conducta exploratoria, impulsa la creación de campos de acción y la creatividad. - Tiene un sentido para el niño. Cuando se le interrumpe cualquier juego, se le priva del desenlace de un argumento creado por él mismo con una finalidad que no siempre alcanzamos a comprender. Información elaborada por el Ministerio de Educación y Cultura Español

El juego es una actividad, además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño. El juego espontáneo y libre favorece la creatividad del niño y fomenta su maduración. Los niños tienen pocas ocasiones para jugar libremente. A veces, consideramos que "jugar por jugar" es una perdida de tiempo y que sería más rentable aprovechar todas las ocasiones para aprender algo útil.
No obstante, por medio del juego, los niños empiezan a comprender cómo funcionan las cosas, lo que puede o no hacerse con ellas, descubren que existen reglas de causalidad, de probabilidad y de conducta que deben aceptarse si quieren que los demás jueguen con ellos. Los juegos de los niños deberían considerarse como sus actos más serios, decía Montaigne.
El juego espontáneo está lleno de significado porque surge con motivo de procesos internos que aunque nosotros no entendamos debemos respetar. Si se desea conocer a los niños -su mundo consciente e inconsciente- es necesario comprender sus juegos; observando éstos descubrimos sus adquisiciones evolutivas, sus inquietudes, sus miedos, aquellas necesidades y deseos que no pueden expresar con palabras y que encuentran salida a través del juego.

Juego y realidad: valor del juego simbólico (juego de ficción)

Los tipos de juegos de los niños muestran su evolución:
- En la etapa de adquisición de las capacidades sensorio-motrices, se recomiendan juegos funcionales, juegos de acción, de sensaciones y movimientos.
- En las primeras etapas del pensamiento del niño, en el que empieza a pensar en realizar operaciones concretas, son recomendables los juegos de ficción, simbólicos o de representación.

- En la etapa del pensamiento formal y la concentración, los mejores son juegos reglados y estructurados, de deporte, competición. Además, el juego simbólico o de ficciónes el más apreciado; obligado a adaptarse a un mundo social adulto y a una realidad física que aún no comprende, el niño necesita inventarse su propio mundo a partir de aquello que vive, pero traduciéndolo a un lenguaje simbólico, personal, con el que adaptar ese mundo externo a sus necesidades. Por medio del juego de ficción el niño asimila poco a poco ese mundo externo, lo elabora y se adapta a él en un proceso continuo de maduración.

Juego y desarrollo intelectual

Los niños empiezan a usar símbolos desde el segundo año de vida (por ejemplo, al señalar un perro diciendo "guau" o al hacer como si bebiera de una taza), repitiendo actuaciones que han visto en adultos, representando sucesos que han vivido o imitando el funcionamiento de determinados objetos. En ese imitar del niño se produce la asimilación de las situaciones y relaciones que observa en el mundo que le rodea. Parte de modelos concretos para, más adelante, llegar a la concentración.
La función simbólica es una meta para la representación común al juego y a otras actividades humanas como el lenguaje. Cuando falla la adquisición y utilización de la función simbólica (afasia, autismo, deficiencia mental...) se advierte la importancia de la misma en la maduración personal y la necesidad de potenciar en la infancia la práctica del juego espontáneo para que puedan lograrse los niveles adecuados en cada etapa evolutiva.

Juego y personalidad

A veces, determinadas dificultades, que quizá parecen insuperables para el niño, pueden hacerse frente por medio de los juegos, siempre que se aborden a su modo y planteando de uno en uno los aspectos del problema.

Los celos por el nacimiento de un nuevo hermano, por ejemplo, es un tipo común de conflicto, que suele aparecer enmascarado en los juegos como reacción a procesos internos que el mismo niño desconoce, pero que le ayudarán a aceptar esa realidad, al representarse el problema de una forma nueva y grata para él, como cuando trata a su muñeco del mismo modo que él quiere ser tratado o cuando reacciona en su juego como querría haberlo hecho en la realidad. En el juego se da una adaptación entre lo imaginable (todo es posible) y lo permitido (reglas de conducta), en la que el niño tiene tiempo de aprender lo que es factible y correcto mientras permite una salida airosa a sus impulsos.

El juego es una actividad imprescindible

- El juego es necesario para el desarrollo intelectual, emocional y social.
- Permite tres funciones básicas de la maduración psíquica: la asimilación, comprensión y adaptación de la realidad externa.
- Exige ofrecer al niño el tiempo y los medios favorables para que lo pueda realizar a su modo.
- Favorece las adquisiciones sociales tempranas, las habilidades de comunicación social. Es una preparación para la vida adulta.
- Como conducta exploratoria, impulsa la creación de campos de acción y la creatividad.
- Tiene un sentido para el niño. Cuando se le interrumpe cualquier juego, se le priva del desenlace de un argumento creado por él mismo con una finalidad que no siempre alcanzamos a comprender.
Información elaborada por el Ministerio de Educación y Cultura Español

lunes, 3 de febrero de 2014

La importancia de los juegos de roles

La Importancia de los Juegos de Roles

Los juegos de roles son aquellos que permiten a los niños interpretar determinados papeles. En general, suelen ser muy recurrentes aquellos que les permiten desempeñar determinados oficios, como hacen los papás y las mamás.
Estos juegos son muy útiles, porque les permiten desarrollarse en varias áreas. Según los últimos estudios, este tipo de juegos:
  1. Desarrollan la lectoescritura: al “obligarles” al utilizar un vocabulario que, aunque han oído, no han tenido oportunidad de utilizar, por no ser parte de su vida diaria.
  2. Ayuda a mejorar la empatía: porque les permite ponerse en el lugar del otro, lo cual es muy befenicioso para la resolución de problemas y les permite tener un pensamiento más flexible.
  3. Si juegan en grupo, mejora la relación interpersonal: porque cada uno tiene un papel asumido, y el juego de varios recrea un escenario.
  4. Ayuda a evitar los roles de género: si los niños juegan con juguetes independientemente del sexo al que estuviesen asociados en el pasado.

lunes, 27 de enero de 2014

La importancia del juego simbolico

iStockphoto/Thinkstock
A través del juego, los niños no sólo se divierten sino que aprenden, hacen e imaginan. Cada vez que usan un objeto para simbolizar en sus juegos que es otra cosa, o que alimentan muñecos, o cualquier tipo de juego simbólico imaginativo, es mucho más que simple entretenimiento.
En este proceso se están construyendo capacidades esenciales en su desarrollo. ¿Cuáles son esas capacidades?
- Capacidades sociales y emocionales. El juego simbólico le permite al niño experimentar con diferentes roles sociales. A través del juego cooperativo aprende a esperar turnos, compartir responsabilidades y solucionar problemas. Cada vez que tu hijo juega a ser diferentes personajes, experimenta el estar en el lugar de otra persona, lo cual desarrolla su sentido moral y de la empatía. A través de la maduración de estas capacidades a través del juego simbólico, tu hijo aprenderá a entender los sentimientos ajenos y también a desarrollar su autoestima al descubrir que puede ser o hacer cualquier cosa que imagine.
- Capacidades del lenguaje. Si prestas atención a cuando tu hijo juega con sus juguetes le escucharás decir muchas frases y palabras nuevas. Incluso encontrarás tus palabras reflejadas en su juego. El juego simbólico enseña al niño el poder del lenguaje y practica las palabras que hacen falta para organizar una situación y crear una historia. En este proceso hará la profunda conexión entre lenguaje hablado y escrito- una capacidad que luego lo ayudará en su aprendizaje de la lectura.
- Capacidades del pensamiento. En sus situaciones de juego simbólico, el niño resuelve problemas constantemente. Tanto sean dos niños creando una historia que quieren representar al mismo personaje, o si tiene que pensar con qué objeto representar un mueble de la casita de muñecas, sus capacidades cognitivas y de pensamiento están en movimiento durante todo su juego, capacidades que usará toda su vida.
Consejos para alentar el juego simbólico:
- Cajas de cartón grandes para crear casitas y muebles
- Ropa, calzado, bolsos y sombreros en desuso para disfrazarse
- Viejos objetos del hogar en desuso como teléfonos y revistas
- Utensilios de cocina, recipientes, flores de papel
- Muñecos y peluches
- Telas, mantas y sábanas para armar fuertes y disfraces
- Monedas y billetes antiguos o extranjeros, tickets de avión viejos, fotos y postales

viernes, 20 de diciembre de 2013

Muñecos: el juego sociodramatico

Juego sociodramático y diferencias de género: una experiencia en Educación Infantil


INTRODUCCIÓN
El juego sociodrámatico o juego complejo de representación de roles, es la forma de juego más frecuente entre los niños y niñas del segundo ciclo de Educación Infantil. Jugar a papás y mamás, a las tiendas o a los médicos, es algo que ocurre a diario en  las clases de Educación Infantil. Y de hecho en todas ellas existe el rincón de la casita con juguetes que reproducen los objetos reales del interior de los hogares: cacharritos, cocinita, fregadero, muñecos, etc….Pero nos hemos preguntado alguna vez   ¿ por qué hacen esto nuestros alumnos/as? O ¿qué aprendizajes se desprenden de este tipo de actividades?
Como docente de esta etapa con dieciséis años de experiencia he visto practicar este tipo de juegos en mis clases en muchísimas ocasiones. Durante años he visto como niños y niñas reproducían los comportamientos adultos y practicaban sus conocimientos sociales en el escenario del aula. He visto a las niñas, con mucha más frecuencia que a los niños, cuidar de los muñecos, cocinar, planchar, fregar los platos…He visto a los niños, con mucha más frecuencia que a las niñas, utilizar herramientas,  practicar  conductas violentas fingiendo ser animales o personajes mágicos, pero nunca me detuve a observar en detalle estos comportamientos, y tampoco  realicé nunca una intervención activa en este tipo de juegos, al menos nada que fuese más allá de evitar conflictos o abusos entre compañeros/as. Aunque si me preguntaba a menudo cómo eran tan distintos los comportamientos de varones y mujeres  a tan temprana edad. Tampoco nunca recogí, en el proyecto curricular, ni en la programación  los objetivos de estas actividades.
En realidad tuvieron que pasar muchos años antes de que cayera en la cuenta de que  este tipo de juegos  son un reflejo de los aprendizajes sociales y constituyen un campo abonado de aprendizaje y desarrollo. Merece la pena, por tanto, reflexionar sobre ello y hacerlo visible en el currículo.  Después de leer a  Piaget ( 1961,1971), Vygotski (1979,1980,199),  Elkonin (1980), Bruner (1981,1984), Ortega (1991,1992,1999), Linaza (1981,1984,1991), Bretherton(1984)…, y después de asociar estas lecturas con las de Juan Fernández (1988,1996), Barberá (1977,1998) Davies (1994), Hyde (1995), Valcarcel (1997), Victoria Camps.(1990,1998)…, decidí investigar sobre el tema para buscar una forma de intervenir como educadora en el aula en un sentido coeducativo. Respecto a este concepto  debemos tener en cuenta que una  escuela verdaderamente coeducativa no es una institución neutral  donde se educa de igual forma, y en el mismo espacio a niños y a niñas; sino una institución que trata de reducir las desigualdades entre los individuos de cada sexo.
Un planteamiento verdaderamente coeducativo  supone una intervención activa  por parte del docente en el aprendizaje de actitudes y comportamientos sociales, morales y afectivos. Una vez comprendida la importancia del juego de representación de roles en los aprendizajes sociales  ¿ por qué no utilizar  este juego  como recurso para desarrollar estos aprendizajes?.
Partimos del  enfoque socio- cultural (Vygotski, Elkonin, Bruner) en el que el  juego sociodramático es analizado en profundidad, llegando a considerarlo como un importante valor socializante y trasmisor de cultura. Este juego es calificado desde este enfoque como una forma de representación del mundo social en el que viven los escolares;  y esta representación se rige por normas.  Como explica Vygotski en un capitulo dedicado al juego en su clásico libro  Los Procesos Psicológicos Superiores,  no existe juego sin reglas. La situación imaginaria de cualquier tipo contiene, ya en si ciertas reglas de conducta, aunque estas no se formulen explícitamente ni por adelantado ( 1979, p. 144) Las reglas que rigen este juego son las que se refieren , como ya expusimos, a la coherencia del guión , a la forma de representar los personajes y al modo de transmitir  la información entre los/as distintos/as jugadores/as. De forma que por ejemplo si una niña está representando a una  madre tendrá que atenerse a las normas de conducta del personaje y no podrá  dar brincos, chupar el chupete, o pelearse con  otro personaje aunque le apetezca., en el juego el/la niño/a  deberá superar los impulsos inmediatos y subordinarse a la regla, para obtener un placer mayor;  el  que le proporciona el propio juego.  Por esto, afirma Elkonin  (1980), que los niños y  las niñas  realizan  en el juego de representación un  ejercicio de autocontrol que les sitúa por encima  de su nivel en la vida real , lo que hace considerar al juego como creador de una zona de desarrollo próximo, tanto en un sentido intelectual, como social y afectivo.
Además el juego sociodramático proporciona un terreno propicio para la comunicación  y la interacción entre iguales, ofreciendo un marco adecuado para el consenso, para llegar a acuerdos entre compañeros/as de juego; proporcionando un escenario ideal, donde cada uno puede exponer sus ideas sin temor a equivocarse, porque sólo se trata de un juego; y esto da un margen de error y una libertad de acción que pocas veces se vive en otras actividades en el marco escolar. En el juego socio-dramático  practican lo que saben sobre el mundo social en el que viven; sobre temas como la familia, la escuela, Centro de Salud, comercios…. y también sobre las relaciones con las personas, como  expresan su cariño, como actúan cuando se enfadan, etc. Los niños y niñas acumulan la información  recogida a través de sus experiencias personales en esquemas cognitivos, que nunca están exentos de componentes afectivos, y utilizan estos esquemas para desplegar el juego de representación.
  Podemos decir, sin temor a equivocarnos que el juego imita  a la vida. Pero tiene la ventaja de que en esta actividad el error no está penalizado (Bruner, 1984).  Los individuos aprenden los comportamientos sociales a la vez que participan en ellos.; y para sentirse   aceptados como sujetos socialmente competentes, necesitan además, identificarse, o al menos aceptar,  los roles  que de una u otra forma la sociedad impone,  entre los que se encuentran los roles de género, muy enraizados con la propia identidad.
Por tanto para integrarse y ser aceptado como persona, cada individuo debe   declararse  perteneciente a una de las dos categorías de género y excluido de la otra, necesita identificarse como fémina o como varón.  Los esquemas de género  que se desarrollan son fruto de las experiencias sociales en las que se refuerzan las conductas  socialmente aceptadas y se castigan, o no se refuerzan las conductas desaprobadas. Una sonrisa o un ligero  gesto bastan  en muchos casos para modificar los comportamientos. Por ejemplo cuando un niño se pinta los labios o juega con un carricoche, un gesto de desaprobación puede ser determinante para entender que su conducta no es la adecuada. A medida que esto ocurre los niños y niñas van desarrollando sus propias construcciones mentales de lo que debe ser o hacer un chico o una chica y lo que no debe ser o hacer. Tampoco debemos dejar de lado la influencia de la imitación de modelos y del aprendizaje por observación, que permite que niños y niñas se identifiquen con personajes socialmente reconocidos que coinciden con su propio género.  Quizá sea este el momento y el lugar para proponer una acción positiva, para que se incorporen más profesores varones a la Educación Infantil. De esta forma, los modelos  que se ofrecerían en esta importante etapa, que  supone además de aspectos educativos conductas de cuidado y atención, incluiría personas de ambos  sexos por igual evitando, como ocurre en la actualidad, que al ser desempeñados en su inmensa mayoría por mujeres, los/as alumnos/as que estamos educando asocien estas actividades  como exclusivas del  género femenino.
Pero si queremos hacer del juego sociodramático que se practica en el marco escolar un recurso para el aprendizaje de pautas sociales  de comportamiento que no estén encorsetadas por el estereotipo, si queremos favorecer una variedad de formas de constituirse en hombre o en mujer ¿ qué podemos hacer?. ¿ Podemos, como decía Bruner, constituirnos en ingenieros del juego?. Para responder a esto lo primero que necesitamos es conocer la cultura lúdica de nuestros/as alumnos/as. Y además debemos tener presente que el juego es una actividad placentera; y si nuestra intervención se hace bruscamente, con excesivo dirigismo,  el juego pierde gracia y  muere. Por tanto la actitud abierta y colaboradora del docente es imprescindible para que los cambios sean aceptados, pues no hay nada que los/as niños/as perciban más claramente que la diferencia entre una propuesta lúdica sincera y  la  pretensión del adulto de  que el juego  se convierta en un trabajo. Por esto es necesario en primer lugar observar y analizar la cultura lúdica de nuestro aula , para poder adecuar las propuestas de juego  a las características de los alumnos y alumnas que tenemos.
OBJETIVOS
Después de esta reflexión  llegamos  a la conclusión de que lo primero que había  que hacer era realizar una observación detallada. Y así fue como empezó este trabajo. Al terminar los cursos de doctorado  planifiqué mi trabajo de investigación  sobre este tema  siguiendo estos objetivos:
1. Observar y analizar los comportamientos de niños y niñas en el juego sociodramático, y comprobar si las actuaciones son diferentes entre uno y otro género.
2. Comprobar si estas diferencias comportamentales en el juego se orientan en la dirección de los estereotipos de género.
3. Observar si estas diferencias se mantienen en los distintos escenarios de juego estudiados.( la casita, los disfraces, el restaurante, el taller, el Centro de Salud)
4. Analizar y descomponer las acciones lúdicas más significativas de estas diferencias.
5. Reflexionar sobre las medidas que una Escuela realmente coeducativa debería tomar para trascender estas diferencias, y apuntar algunas orientaciones prácticas al profesorado de Educación Infantil que ofrezcan a niños y niñas la posibilidad de desarrollar identidades de género abiertas a través de las conductas  lúdicas de representación.
DESARROLLO DEL PROYECTO
En este trabajo se ha utilizado una metodología de carácter etnográfico, es decir que se ha  utilizado la observación participante en una de las aulas de Educación Infantil  del colegio de Las Vegas (Corvera) mientras los niños y las niñas jugaban en los rincones.
La autora de este trabajo realizó las  observaciones en el nivel de 5 años, a pesar de que su tutoría era de 4 años, porque  a esta edad  los juegos son más ricos y los guiones desarrollados son más complejos. Para ello ha utilizado  las sesiones en las que disponía de la ayuda de la profesora de apoyo en su propia tutoría para registrar  las observaciones en la clase de 5 años. Como el principal objetivo  de este trabajo era ver las diferencias comportamentales entre niños y niñas en cuanto a la elección de roles, la acciones representadas, los guiones desplegados, etc, elegimos varios escenarios de juego distintos. Uno de ellos pertenece a un ámbito de dominancia  femenino, otro masculino, y el resto pueden ser considerados como  neutros por ser ocupados de  igual modo por varones y mujeres.
De esta forma se han  realizando 10 registros de juego de cada uno de estos ámbitos. Hasta completar 30 observaciones lúdicas.
10 registros en el  Rincón de la casita- (ámbito de dominancia femenina).
10 registros en el Taller mecánico-(ámbito de dominancia masculina).
10 registros del Centro de Salud, Restaurante, Disfraces (ámbito neutro).
Los registros se han recogido por escrito. La duración de cada registro era aproximadamente de media hora, aunque esto variaba en función de las actividades realizadas y de cuestiones organizativas. Aunque algunas sesiones han sido grabadas en video  y otras en audio, el ruido general de la clase hacía imposible recoger los diálogos en las grabaciones de audio y en el video ocurría lo mismo, a pesar de las imágenes era imposible seguir las entramadas actividades, secuencias de dialogo y acciones encadenadas  de los juegos de representación. Así  que al final la técnica que se mostró más útil fue el registro por escrito en el cuaderno de campo.
La observadora permanecía sentada con su libreta registrando el juego que niños y niñas desplegaban tomando nota de lo que hacían  y decían. Las observaciones se recogieron después en unas hojas de registro (ver modelo) en la que se incluía la fecha, los participantes, los personajes, y se recogía el guión desplegado.
La familiaridad de la observadora permitió mantener la naturalidad de la situación. El hecho de que los registros no se realizase en la propia tutoría también constituyó una ventaja; ya que los/as alumnos/as  se dirigían para resolver sus problemas a la tutora. Es decir que la situación de pertenencia ( insider) al centro y al ciclo de la observadora, y la  de no pertenencia   ( outsider), en el sentido de no ser la tutora de los/as alumnos/as observados,  ha contribuido a favorecer la realización de la investigación.
La observación participante se complementó con una observación sistemática de algunas conductas, partiendo de la construcción de un sistema de categorías  que incluye: conductas de evasión, conductas relacionadas con el hogar, comportamientos agresivos y conductas relacionadas con la solución de conflictos.
ANÁLISIS DE LOS REGISTROS Y PROPUESTAS DE ACTUACIÓN
El resultado de las observaciones ha sido muy enriquecedor y nos permite como pretendíamos desarrollar algunas orientaciones prácticas para el profesorado de esta etapa .A continuación pasamos a detallar los resultados obtenidos.
RESULTADOS DE LAS ACTUACIONES
El resultado de las observaciones nos permite afirmar que niños y niñas juegan de forma distinta, y que estas diferencias se orientan en la dirección de los estereotipos de forma que:
 Las niñas desarrollan más conductas de cuidado y atención a otras personas, sean estas representadas por muñecos o compañeros/as de juego, que los varones.
 Cuando los varones realizan conductas de cuidado, parecen sentirse ridículos, se ríen y burlan de sus propios comportamientos y hacen comentarios jocosos sobre los muñecos-bebé.
 Las niñas presentan posturas más próximas a las reales en el cuidado de bebés, en la forma de coger los muñecos, arroparlos, darles la papilla, etc que las que utilizan los niños .
 Las niñas realizan también más labores domésticas como planchar, tender, fregar, cocinar, etc que sus compañeros varones.
 Los niños protagonizan más conductas violentas o agresivas durante el juego, sean estas reales o simuladas.
 Los niños se identifican con mayor frecuencia que las niñas con animales o personajes malvados que agreden o  atacan a los otros.
 Cuando el grupo que juega es mixto las conductas lúdicas se manifiestan menos estereotipadas que cuando los grupos de juego están compuestos únicamente por uno de los dos sexos.
 Las niñas toleran mal las conductas desenvueltas en la esfera doméstica de sus compañeros masculinos. De forma que en las escasas ocasiones en que los varones realizan tareas de este tipo ellas les retiran de la actividad o los desautorizan.
 El rol de madre es desempeñado con mucha frecuencia por las  niñas durante estos juegos. En cambio el rol paterno aparece con menor frecuencia en los niños.
 La conductas diferenciales se mantienen en los distintos escenarios de juego, aunque se observan ciertas diferencias: Varones y mujeres presentan conductas más estereotipadas en los ámbitos de dominancia de uno y otro género  que en los ámbitos neutros. Es decir que las niñas se aproximan más al estereotipo femenino cuando el escenario es la casita que cuando es el Restaurante o el Centro de Salud; y los niños se comportan de forma más esteriotipada en  el taller mecánico que en los escenarios considerados neutros.
 Ambos, niños y niñas,  utilizan algunas conductas evasivas para huir del escenario  y variar el guión:
 Salir del escenario: algunas veces con la disculpa de ir al servicio o sin disculpa alguna los/as jugadores/as abandonan el escenario de juego. Los niños lo hacen con más frecuencia en la casita y las niñas en el taller.
 Transformación de objetos de forma incoherente con el escenario: Los niños, por ejemplo, en el rincón de la casita transformaban con mucha frecuencia la tabla de planchar en  una tabla de surf. Las niñas, por su parte hacían de los tornillos del taller comida de juguete.
 Transformación de personajes incongruentes con el escenario: los niños con frecuencia tomaban papeles de animales como tiburones, tigres, leones mientras jugaban en la casita. Las niñas se convertían en princesas en el taller.
Aunque estas conductas evasivas son utilizadas por los dos sexos para modificar el escenario o la dirección del juego, son más frecuentes en los varones que en las niñas.
PROPUESTAS DE ACTUACIÓN
Una vez estudiados los distintos comportamientos lúdicos quisiera hacer unas propuestas de actuación para el profesorado de educación infantil:
  En primer lugar se deberían  debatir en las reuniones de ciclo y hacer visibles en el currículo y en la programación de aula los objetivos del juego sociodramático desarrollado en los rincones de juego con una orientación coeducativa.  Un ejemplo de objetivo sería: Desarrollar conductas de cuidado y atención a otras personas en el rincón de la casita, o ampliar el repertorio de conductas lúdicas de chicos y chicas orientándolos/as hacia identidades de género abiertas.
 Favorecer los agrupamientos mixtos, evitando que los grupos de juego se constituyan en función del género.
 Organizar los rincones de juego de forma rotativa. Si se les deja a ellos y ellas elegir el  rincón de juego se asientan más en el estereotipo.
 Realizar propuestas de juego variadas y amplias que incluyan ámbitos de dominancia femenina, masculina y  neutra.
 Ampliar los esquemas que niños y niñas tienen sobre roles, instituciones  o situaciones sociales para favorecer el enriquecimiento del juego y  disminuir las conductas evasivas que antes hemos  explicado. Esto puede hacerse a través de videos, visitas a establecimientos o lugares de trabajo (taller mecánico, zoológico, pescadería…), conversaciones en gran grupo  o escenificaciones sobre el tema en el aula.
 Y sobre todo estar atentos/as a los comportamientos diferenciales para intervenir en el juego con actitud abierta, proponiendo opciones distintas y situaciones nuevas, que lleven a niños y a niñas a  ampliar sus  esquemas lúdicos en las parcelas en las que se muestran más pobres y estereotipados .Por ejemplo proponiendo en la casita que  era el padre el que llevaba a los hijos/as al colegio.
La conclusión de esta experiencia es que aún queda mucho trabajo por hacer. Que las diferencias de género, que muchos de los profesores y profesoras atribuyen a factores genéticos o lo que de forma tan abstracta llamamos  sociedad; se manifiestan desde muy temprano. Y la escuela contribuye, como otras instituciones, a favorecer las desigualdades, a menos que tomemos conciencia y hagamos algo al respecto. No podemos esperar que nada cambie si desde nuestro papel nos dedicamos a perpetuarlo.

Emma Lobato Gómez, profesora de Educación Infantil  y licenciada en Psicología y Pedagogía por la Universidad de Oviedo.

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