Por Rosa Francia EsqueaEs muy
importante que los padres piensen en la utilidad de los juguetes
educativos para los niños porque, a la vez que entretienen, los ayudan
al desarrollo de sus destrezas psicomotoras y a que sean más
creativos.
Hay diversos juguetes que corresponden a esa
categoría con los cuales aprenden, de manera divertida, ciencias,
matemáticas, lenguaje, geografía y otras disciplinas. Y algo muy
importante: los conocimientos adquiridos de esa manera no se olvidan.
Otro
aspecto muy interesante es que no solamente los infantes disfrutan,
sino que pueden integrar a los padres, compañeros de escuela, amiguitos
y hasta otras personas adultas en esas actividades lúdicas.
Los
juguetes educativos vienen en diversidad de formas, dimensiones y
colores. Igualmente varían en cuanto a su complejidad, de acuerdo a la
edad del niño.
Pero seleccionar un juguete de esta naturaleza
conlleva tiempo, porque no todos responden al gusto y al interés del
niño; igualmente, hay que tener claro cuál es el área que se pretende
desarrollar o la habilidad que se quiere reforzar, teniendo en cuenta
que cada persona es diferente y que los métodos de aprendizaje no
funcionan de igual manera en todos.
Por ejemplo, habrá niños que
quizá necesiten que se les fomente la imaginación, mientras otros
pueden requerir un juguete que les ayude a superar algunas debilidades,
bien sea en lo personal o con alguna asignatura. Otra alternativa que
disfrutarán los pequeños es algo que responda a sus intereses
particulares.
También se debe tomar en cuenta el hecho de que
al niño o la niña del vecino o de los amigos le haya dado resultado un
juguete en especial no quiere eso decir que ocurrirá lo mismo con el
nuestro, porque, como expresamos, cada uno es diferente.
Durante
los primeros años de edad, cuando el niño todavía es preescolar, se
recomienda comprarle juegos que estimulan los sentidos, sobre todo la
vista y el tacto, y la imaginación.
En esa etapa la mente de los
niños está fresca y asimila rápida y fácilmente los conceptos. Para
ellos hay muchos juguetes de armar figuras, como casas, que vienen
en diferentes formas, tamaños y colores. También están los juegos de
arcilla, números, letras y juegos magnéticos.
Hay libros que
tienen dibujos y cubiertas especiales para que desde temprana edad el
niño se relacione con la lectura. Algunos de ellos traen discos con
canciones y la narración de los cuentos.
Hay juguetes
electrónicos, provistos de botones para hacerlos funcionar, que ayudan
al pequeño a desarrollar habilidades motoras y de coordinación. Pero hay
que hacer una cuidadosa selección de acuerdo a la edad cronológica y
mental del niño. No es bueno adquirir un juguete para guardarlo porque
todavía el niño no está en capacidad de manipularlo.
Para los
más grandecitos, son ideales los juguetes interactivos, es decir, que
deben jugarlos a manipularlos con otros. Eso les ayuda con el
aprendizaje y las relaciones sociales.
En ese rango están los
rompecabezas, los juegos de ordenadores, los equipos de ciencias:
física, química, biología y matemática, microscopios y telescopios, que
los ayudan a entender y a explorar el maravilloso mundo de los
microorganismos y del espacio.
Para asegurarnos del éxito en la
adquisición de un juguete de éstos los expertos recomiendan llevar al
niño a la tienda y mostrárselo para ver la reacción y el interés que
despierta y adquirirlo ya convencido de que le gusta, de que va a jugar
con él y su compra no será una inversión en vano, porque por lo regular
éstas son mercancías costosas.
También aconsejan leer las
instrucciones del fabricante y buscar orientaciones con educadores y
psicólogos para una un mayor acierto.
¿Cómo se clasifican?
Los
juguetes educativos se clasifican en tres grandes grupos: los técnicos,
con los cuales el niño a la vez que juega, arma y desarma, ejercita su
habilidad manual e intelectual.
El juguete creativo es el que
refuerza y desarrolla su gusto por el arte; en ese tenor están los set
de pintura, caballetes, acuarelas, lápices de colores, pinceles,
tijeras, figuras para armar, arcilla, masilla, mosaicos y juegos
desmontables.
Por último están los juegos de mesa, como el
monopolio, el dominó, damas, parchés, y otros en los cuales se pone a
prueba la destreza mental o capacidad de razonamiento, la habilidad y
otras cualidades.
Estos juegos también ayudan a inculcar en los
niños y jóvenes el sentido de riesgo y la responsabilidad en el
cumplimiento de las normas del juego.